berni 16 junio, 2015
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Identificados por el incansable trabajo de docentes y escritores desde el Mediterráneo, les traemos una jugosa entrevista a una trabajadora de la interculturalidad que dijo en uno de sus libros:

«Coexistir desde niños con costumbres y culturas diversas es una riqueza social enorme que, con una educación orientada hacia la diversidad, hacia el dialogo fructífero y el intercambio de identidades igualitarias, puede enriquecer a todos, tanto inmigrantes como huéspedes»

Libros de Cinzia Merletti - Revista Mediterruño
Las tapas de los libros publicados por esta docente de la interculturalidad a través de la música.

Presentamos la entrevista que Mediterruño tuvo la oportunidad de realizarle a Cinzia Merletti.

Cinzia Merletti - Revista MediterruñoMediterruño: Hola Cinzia, a través de amigos en común que viven en Roma, nos hemos intercambiado amistad en Facebook. Al analizar tu trabajo, nos sorprendió gratamente el hecho de que una mujer italiana se ocupara de cultura y música árabe. ¿Cómo te presentarías tu misma a los lectores de Mediterruño, es decir, a las personas de lengua y cultura hispano-americana que te conocerán aquí?

Cinzia: ¡Hola a todos ustedes del otro lado del mundo! Debo decir que Facebook puede ser un increíble medio de encuentro y divulgación, y nuestra colaboración lo demuestra plenamente.

¿Ustedes se sorprendieron porque yo, mujer italiana, me ocupo de música y cultura árabe? Bueno, para mí y para muchos de mis lectores, fue una sorpresa saber que en América Latina, hay muchas comunidades, tradiciones y música relacionadas con el mundo árabe. Nunca dejas de aprender y maravillarte!
Voy a tratar de presentarme en pocas palabras, y de explicar la razón de mi interés por el mundo árabe y su música.
Soy músico de formación completa; cursé estudios académicos tanto en el conservatorio como en la Universidad, especializándome y haciendo una maestría, así como tomando varios Cinzia Merletti - Revista Mediterruñocursos en ámbitos no académicos. Siempre fui muy curiosa y ya desde joven, no me alcanzaba concebir la actividad musical como vinculada exclusivamente a la música de concierto. Yo quería ampliar mis horizontes, incluso en contra de los consejos de mis maestros, y debo decir que al final, estoy feliz de mis elecciones, aunque el camino fue difícil y lleno de obstáculos.
Mi encuentro con el mundo árabe está relacionado con el trabajo de mi ex suegro que, hace ya muchos años, vivió por un tiempo en Riad, Arabia Saudita. Poco a poco, a través de sus testimonios, comenzó mi acercamiento y curiosidad acerca de un «nuevo» mundo, definitivamente diferente de lo que estaba acostumbrada. Pronto pude viajar yo misma a Riad, por lo que el conocimiento fue directo. Llevaría demasiado contarles los detalles de esa experiencia. Sólo voy a resumir diciendo que en ese momento la tensión era alta; la Guerra del Golfo era inminente.
Yo buscaba información sobre la vida cultural y musical, pero logré encontrar tan solo un libro, escrito en Inglés por profesores árabes que se trasladaron a los Estados Unidos. En dicho libro, la cultura y las artes en el mundo árabe se describían con pasión, hablando de un esplendor que, mirando a mi alrededor, simplemente no podía ver. Esto me intrigó mucho y me instó a emprender nuevas investigaciones, una vez de vuelta en Italia.
Otra cosa que me llamó la atención profundamente fue la situación de la mujer en Riad.
Las restricciones fueron numerosas, inimaginables para nosotras, las mujeres acostumbradas a movernos y a decidir libremente acerca de nuestras vidas. Conocí el racismo y el prejuicio «del otro lado«, hacia nosotros los Occidentales, y eso ha sido muy útil para hacer frente a la existencia real de diferentes puntos de vista.Cinzia Merletti - Revista Mediterruño Entendí que se producen situaciones en la vida en las cuales un «choque» con el otro puede llevar ya sea a actitudes de rechazo y cierre o, como por suerte me pasó a mí, de curiosidad y deseo de entender motivaciones más profundas. Poco a poco nacieron mis libros, como también amistades y colaboraciones con artistas de diferentes países del mundo de habla árabe y del Mediterráneo. Tuve la oportunidad de profundizar, además de los aspectos culturales, también los aspectos prácticos de la música árabe y mediterránea, realizando el estudio de los ritmos de los tambores de aro y practicando por un corto período, la maravillosa «danza del vientre«.

Mediterruño: A veces se habla de interculturalidad, pero en lugar de encontrarnos con un verdadero deseo de abrirse a lo nuevo, descubres en la gente sólo una fascinación por el exotismo, o peor aún, un pensamiento colonizador que lamentablemente el europeo aun lleva adentro. En tu trabajo como docente, ¿cómo superas esa superficialidad?

Cinzia: En Occidente, la moda de admirar lo que es exótico es vieja y la encontramos con diferentes matices, en la historia de la música. Si pensamos en las llamadas «turquerias» de 1700 en Europa, o en la influencia de diversos países del Este y Asia, en autores importantes de principios del siglo XX, como en muchos ejemplos más, entendemos que estamos hablando de una tendencia humana normal y comprensible. De hecho, yo diría que esta tendencia no concierne sólo a los europeos! Los artistas de diversos países del mundo árabe, quedaron fascinados por algunos géneros musicales occidentales y le echaron mano, a menudo consiguiendo nuevas combinaciones de estilos, nuevos géneros, sonidos, hábitos. Cinzia Merletti - Revista MediterruñoPersonalment opino que es mejor no expresar juicios al respecto de ésto último. Si bien los puristas arremeten contra quienes se alejan de las viejas tradiciones de la música árabe, denunciando la contaminación cultural que los nuevos estilos de música representan, no podemos hacer nada: es una necesidad humana que no se puede detener, para bien o para mal, sucede!
Volvamos a nuestra discusión. Yo elegí trabajar en el campo de la interculturalidad, poniendo en juego mis habilidades y convirtiéndolas en un bien común.
Tuve la suerte de haber sido llamada a colaborar con importantes instituciones, trabajando en proyectos hermosos. Conocí y experimenté con diferentes realidades: desde los talleres en las escuelas y bibliotecas a los espectáculos en teatros, desde conciertos a seminarios y conferencias, publicaciones impresas y online. He trabajado con niños pequeños y con adultos, personas de la tercera edad, músicos y no músicos.

Existe el prejuicio, es cierto, pero lo encontramos especialmente en las personas maduras que llevan una vida carente de estímulos para el diálogo. Los niños por suerte son nuestra esperanza, y charlar con ellos, tocar música, cantar, trabajar juntos los cuentos, para hablar de interculturalidad, se vuelve algo fácil y emocionante. Debo ser justa con los más grandes también, y decir que tuve muchas satisfacciones con seminarios para ancianos, contradiciendo cualquier expectativa. Aprendí que la clave está en estimular la curiosidad, ofrecer temas para el debate, sin imposiciones. Es decir que la enseñanza no funciona si impone algo desde arriba. Por lo contrario, logra sacar lo mejor de cada uno si puede entusiasmar libremente y sin restricciones, estableciendo niveles de comunicación eficaz entre los que dan y los que reciben. Al final, resulta que nos brindamos de manera recíproca: yo voy a un lugar para enseñar, pero siempre vuelvo a casa enriquecida con algo que mis alumnos pudieron poner en juego. Crecemos juntos y este es el sentido profundo de la interculturalidad, y que yo aplico ya en todo lo que hago.
Ahora puedo responder a la otra pregunta: lo que se llama el pensamiento colonizador en el Europeo, es difícil de silenciar, pero al menos se puede encender en la gente la chispa de la duda acerca de que el nuestro no sea el único punto de vista posible. Si se acepta la duda, si nos enfrentamos con otros puntos de vista y resulta que no sólo «no hace daño» sino que aceptar lo distinto puede ser francamente fascinante, entonces nuestros horizontes mentales se abren y crean un diálogo a la par con otras identidades.
Es necesario trabajar desde temprano con los niños para acostumbrarlos a enfrentarse con lo diferente en todos los campos, de modo tal que los futuros adultos estén dispuestos a dialogar de manera constructiva en lugar de dominar unos a otros. La música es, en mi opinión, la más hermosa herramienta a nuestra disposición para trabajar en esta dirección.

Mediterruño: ¿Qué dificultades encuentra una mujer occidental que quiere empezar un estudio de la cultura árabe?Cinzia Merletti - Revista Mediterruño

Cinzia: Para ser honesta, no puedo pensar en un problema específico, tal vez porque si decido emprender un recorrido, yo soy el tipo de persona que sigo adelante a pesar de todo. Tengo mal genio, si queremos bromear un poco al respecto, pero como mujer occidental que se acercaba al mundo árabe y a sus representantes, mi carácter  me ha permitido superar con mucha dignidad aquellos problemas que podrían haberme obstaculizado por estar relacionados con el papel de la mujer en la sociedad. En cuanto a los estudios, el único problema ha sido para mí encontrar buen material de investigación.

Mediterruño: Para muchos de nosotros que no conocemos el idioma árabe, ¿como nos podemos acercar mejor a una cultura tan rica?

Cinzia: Tengo que admitir que esto fue y sigue siendo difícil también para mí. Debido a compromisos familiares y de trabajo, en los últimos años tuve la oportunidad de dedicar tiempo al estudio y a la investigación, pero no así a la lengua árabe. Sigue siendo mi mayor queja y una profunda limitación. Me las arreglo para evitar ese obstáculo utilizando la inmensa disponibilidad de arabistas de gran nivel, especialmente en lo que concierne mis publicaciones. Tuve el asesoramiento continuo, como también la preciada amistad, del profesor Eros Baldissera, un ex profesor de lengua y literatura árabe en la Universidad Ca ‘Foscari de Venecia y autor de diccionarios Zanichelli de lengua árabe. Además de él, colegas músicos de varios países árabes siempre han sido muy disponibles para darme una mano con la traducción de textosy explicarme los trasfondos culturales que estaban en juego.

Mediterruño: La religión, la fe, o por el contrario, la falta de fe en religión alguna ¿puede facilitar u obstaculizar el acercamiento a una cultura diferente?

Cinzia: No creo que haya una respuesta única, válida para todos. Probablemente no, no creo que sea la fe la que facilita el deseo de acercarse a una cultura diferente. De hecho, hablar de la fe, de religión, sabemos que puede conducir a peligrosas actitudes de cierre, a la presunción de tener la verdad absoluta, al fanatismo. Si se la vive así, entonces, la religión puede incluso alejar del camino del encuentro con los demás. La curiosidad y, por lo tanto, el deseo de conocer a otras personas, es una característica natural y estoy convencida que existe independientemente de la fe religiosa. Este discurso debe ser tratado a otro nivel, en mi opinión. Pienso que creer en Dios, con fe sincera y libre de prejuicios, puede ayudar a aquellos que se ocupan de la cultura y la religión de los demás
para entender mejor a quién, como en el Islam más genuino, vive la fe en todos los aspectos de la vida, incluyendo la música y la relación de ésta con Dios y con todo el cosmos.
La fe puede ayudar, por último, a encontrar un sublime encuentro en el Sufismo, justamente en el punto donde enseña a superar las barreras de los rituales relacionados con cada religión, las peculiaridades de cada manifestación cultural: las diferencias pueden ser absorbidas en una unidad superior, la que surge por encima de todo y que podemos entender cómo un único Dios. San Francisco y Rumi dieron paso a un largo e intenso período de profunda comparación entre el cristianismo y el Islam: la curiosidad y la intuición de una realidad superior y positiva pueden ir de la mano, promoviendo un encuentro a nivel global. Debo decir también, que yo personalmente conozco músicos e intelectuales muy curiosos y muy activos en la promoción de momentos de diálogo intercultural, siempre orientados al descubrimiento de cosas nuevas por experimentar, que sin embargo, no son religiosos. Como se puede ver, todo depende de qué aspectos queremos tener en cuenta, de qué nivel de profundidad queremos alcanzar en las cosas. La curiosidad existe de manera independiente, pero luego, cada uno de nosotros decide qué dirección y qué tipo de camino tomar en la vida.

Mediterruño: ¿Crees que hay nuevos retos para todos los continentes o países en relación con el contacto con la cultura árabe?

Cinzia: Es una pregunta difícil, porque lo que está pasando, de manera cada vez más dramática, con respecto a las facciones terroristas en el mundo árabe, es que se está poniendo realmente difícil continuar a creer que podemos hablar de un diálogo pacífico, de contacto con la cultura árabe. Yo sé, porque he estudiado la religión y la cultura de ese mundo, que no es éso a lo que debemos temerle. En su lugar, debemos temer a la locura que explota en los seres humanos, disfrazada de motivaciones seudo-religiosas del todo mezquinas, con escuálidas y absurdas razones raciales.
El desafío, entonces, existe y es urgente: solamente un sano equilibrio generalizado puede combatir y reducir el alcance de la locura. El equilibrio se obtiene también, con el poder del conocimiento, y con la sabiduría que viene con él. Estoy convencida de que los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en este sentido, cuando en las noticias se usa terminología inoportuna, enfoques peligrosos, contenidos inexactos, debido al conocimiento insuficiente o incorrecto del tema que manejan. Nosotros los músicos, a nuestra manera, aunque pequeña, podemos divulgar lo que sabemos a través del canal preferencial de la música, de la belleza; podemos demostrar que la música puede superar los límites, las restricciones impuestas por aquellos que quieren la división en lugar del encuentro. La música es capaz de expresar y comunicar la mejor parte de la humanidad, en mi opinión, creando alegría, profundo bienestar, en todos los niveles: mental, emocional, físico, relacional. Este es nuestro desafío: ser cada vez más portadores del bienestar y conocimiento a través del arte y la música. Y les aseguro que todo el que se sienta cómodo con sí mismo, está bien con los demás, sea cual fuera su color, idioma, religión u origen. Seguramente sería beneficioso también el encuentro con la cultura árabe, cosa tan difícil en este período.

Y mientras terminan las clases en el hemisferio norte y los alumnitos de Cinzia pasan sus últimos exámenes y empiezan sus vacaciones, terminamos este contacto, sólo por ahora, pues el diálogo continúa. Nos sumamos así a su hermoso deseo de buena música, buenos encuentros, buena vida!