Claudia Acuña 6 febrero, 2016

*Un día de Enero 2016, en nuestro espacio de los viernes para las danzas tradicionales italianas en el barrio de Almagro, nos regalaron un preciosísimo traje de paisana que lleva el nombre original de «pacchiana»,  proveniente de una mujer que con su familia emigrara en los años 50 a Argentina. Con el mismo vestido se habia casado en su Baragiano natal, Lucania. Hoy sus nietas lo siguen venerando como herencia de una historia familiar rica de canciones, versos de sabiduría popular y picaresca, y también de anécdotas en parte tristes y misteriosas, al igual que tantas otras traidas a este continente desde un Mediterráneo arcaico.

Desde aquel dia yo vivo embrujada por esa palabra, pacchiana, perseguida por su sentido y su alcance. Una de las tarantellas que bailamos, la de Montemarano (Avellino), tiene al Pulcinella y a la Pacchiana como trajes característicos.

La misma Fridha Kahlo probablemente se sentiría feliz de llevarlo puesto !

Pacchiana de Irpiña, Italia

(FOTO de Giovanni Barba)

Esta no es Frida pero es Filomena. *En el bolsillo de su traje lleva siempre un par de castagnette, accesorio/instrumento musical, indispensable para su vestito y su tarantella. «Hay que estar siempre lista para bailar y hacer fiesta», dice. Al igual que en Nápoles con la tammurriata, las castagnette acompañan muchas tarantellas de esa otra área geografica campana que es la provincia de Avellino, en las montañas de Irpino, originalmente habitadas por lobos.

Los Irpini (en latin Hirpini) fue una población de origen indoeuropea que habitó las montañas del area hoy correspondiente a las provincias de Avellino y Benevento , una de las cuatro tribus que habitaron la actual Italia meridional, limitando al sur con un pueblo afín, los Lucanos. En su territorio se erguia Maleventum (mal viento), la actual Benevento (buen viento!). Hirpus significa «lobo» y era éste el animal totémico de la cultura Irpina. Tres siglos antes de Cristo, ellos derrotaron a los romanos en una batalla llevada a cabo en los valles de la zona, seguida por una resistencia obstinada, hasta ser empujados definitivamente hacia las montañas. Los romanos los condenaron al olvido dictando un «damnatio memoriae», por el cual no podían ser nombrados, con el firme propósito de borrar su memoria para la posteridad. Fue así que ningun historiador en latin ha hecho mención de su nombre. Las buenas y las malas lenguas sólo siguieron hablando de ellos como un pueblo indómito y orgulloso, estrictamente ligado al ambiente cerrado y restringido de las montañas, y bajo la influencia de las condiciones de vida más dificiles, propias de los pastores, solitarios y taciturnos por necesidad, por lo cual la gente hirpina se volvío desconfiada y conflictiva, siempre hostil hacia el extranjero – aunque nos consta que los romanos no lo han logrado para siempre ni del todo!

Anfiteatro romano en la localidad irpina de Avella
Anfiteatro romano en la localidad irpina de Avella

Dos milenios después, ya en epoca moderna, el traje irpino de pacchiana, o sea de la mujer orgullosamente campecina, marcó una manera de vestirse no sólo para las Campanas de Avellino y Benevento, sino también de Calabria y Lucania.

Eso si, anque haya evolucionado en algunos elementos como el delantal, la manera de cubrir la cabeza o las telas usadas,  sigue teniendo una identidad campesina.

Conmemoración de la leyenda de las brujas, o janare de Benevento
Conmemoración de la leyenda de las brujas, o janare de Benevento

Nos gusta pensar que no es un traje femenino caido por siempre en desuso, ni una pieza de museo.

vestito da pacchiana5  vestito da pacchiana 3

Detalles del traje  donación de la familia Baragianese de Buenos Aires.

En nuestra ciudad sudamericana tenemos muchas ganas de homenajear algun día a la pacchiana lucana, aunque las condiciones climáticas deberán ser seguramente la època invernal por lo tupido de su composición bàsica, que cubre la parte superior e inferior del cuerpo, consistente en una infinidad de pliegues de lana!

Rosa y Filomena desde Montecalvo
Rosa y Filomena desde Montecalvo

Y si el traje de pacchiana seguirá vivo en Irpinia, es gracias también a Rosa y Filomena, quienes lo lucen con cada salida, tomadas del brazo para no caerse al bajar por las callecitas desde la parte «superior» de Montecalvo hacia el mercado del pueblo.  Sus zapatos son artesanales, con taco y moño de raso color rojo, medias de lana negras sujetas en las rodillas, bombachones de algodón con encajes, falda de lana cubierta por un delantal con bordados y aplicaciones, bluza blanca adornada por más bordados y puntillas, y para terminar, un paño de lino que cubre la cabeza, y que enmarca el rostro y los cabellos de nuestras pacchianas!

No pueden faltar collares y aretes de los que sentirse orgullosas, herencias de las mujeres de la familia que las han precedido. «Tienen  que ser accesorios grandes, brillantes y en gran cantidad, pero no necesariamente valiosos en dinero.»

Miss Pacchiana 2015!
Miss Pacchiana 2015!

Son coloridas, trabajadoras y alegres. Llevan un traje que es de trabajo pero tambien para la diversión, la danza, símbolo bullicioso de la vida campecina en Montecalvo, Avellino, Campania.

En el camino de estas mujeres, se llega  al Ojo del Diablo, un manantial rico en hierro que según dicen,  era usado por las brujas – janare – que preparaban pociones mágicas y así curaban a los niños.

janara angelo siciliano       janara angelo siciliano1

dipinto diavolo e janarebocche della verita angelo siciliano

*Ilustraciones: técnica de pasteles y dibujos electrónicos representando las «janare», por el estudioso Montecalvese Angelo Siciliano. Estas brujas, tal como èl mismo nos lo cuenta en varios artículos escritos como resultado de su investigacion, eran jóvenes y bellas muchachas muy temidas por las personas, quienes se sentian obligadas a tomar precauciones en forma de antídotos para evitar las molestias de las visitas de estas brujas en sus incursiones nocturnas, generalmente desnudas! Una de esas precauciones: la sal distribuida oportunamente cerca de puertas y ventanas, por donde podían entrar y fastidiar a los habitantes y sus sueños.  Con escobas y otros objetos colocados en la parte interior o exterior de las casas, se esperaba distraerlas o entretenerlas contando los filamentos de las escobas para que al llegar el amanecer, estas se vieran forzadas a volver a sus refugios.

Aqui abajo uno de los testimonios del mismo estudioso de Montecalvo Angelo Siciliano, sobre las tradiciones que se mantenían vivitas y coleando al tiempo de su madre.

Se sabe, estamos tratando aquí con una cosmología llena de creencias mágicas, y talvez sea por ello que «le pacchiane» se reunen a bailar bajo los nogales.

Ahora ya sé el sentido de poner en acto y no solo «disfrazarse» de  pacchiana!

 

*Infinitas gracias a la generosidad de las hermanas Carabajal, pertenecientes a la Asociacion mutual, social y cultural Baragianese,  y a su madre por la donación!

*Gracias al articulo «Le pacchiane di Montecalvo Irpino», de Maddalena Bovenzi.

*Gracias al estudioso Angelo Siciliano desde Montecalvo.

*Fotos de Rosa y Filomena realizadas por Giovanni Barba. Aqui su sitio web: http://www.giovannibarba.org/

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