Claudia Acuña 10 noviembre, 2015

Javier Barreiro es un amigo y catedrático aragonés de Literatura Española que este año ya nos había honrado con su contribución para nuestras revista Mediterruño a través de artículos de su extensísimos estudios relacionados con la música y la danza, entre tantos aspectos de sus saberes.  En esa ocasión se trató de «Romeria de endemoniados en los años viente» y el revelador «Tarantismo, Tarantela y Jota». Esta vez nos ha permitido recordar que el cine español ha sabido proponer una película única en su género, que tiene como protagonista a la música y danza del Rio de la Plata: TANGO, del gran artista aragonés Carlos Saura.

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Es asi que Javier nos permitió republicar sus anotaciones del 2o de Noviembre  2003, sobre una presentación de la película de Carlos Saura, que el catedrático dirigiera a la Confederación Regional de Empresarios Aragoneses, CREA, y que tituló «Apuntes para una conferencia sobre ‘Tango’, de Carlos Saura».

 

Apuntes para una conferencia sobre «Tango», de Carlos Saura.

Por Javier Barreiro * desde Zaragoza

TANGO (Carlos Saura, 1998)

Cuando en 1998 C. S. acomete la realización de Tango, había ya rodado un número de musicales muy significativo: Bodas de sangre (1981), Carmen (1983), El amor brujo (1986) Sevillanas (1991), Flamenco (1995). De hecho, es sin duda uno de los directores europeos que más han trabajado este género. Es cierto, que sus logros han sido discutidos y lo mismo va a ocurrir con Tango que va a cosechar críticas muy disímiles.
De hecho, al contemplar un musical puede hacerse como amante de la música y como amante del cine. Probablemente éste sea más interesante para los primeros porque del tango no hace una historia ni un ambiente ni siquiera una interpretación. Se trata de una visión muy parcial.
La idea fue del productor, Juan Carlos Codazzi, que convocó a Saura, al gran músico Lalo Schifrin y al prestigioso fotógrafo Vittorio Storaro, a los que reunió en Buenos Aires. Fuera del director, estos dos nombres son los factotum de la película. Saura dice siempre que el mérito del director estriba fundamentalmente en saberse rodear de los colaboradores adecuados. Con ellos, se documentó ampliamente y, sobre todo, visitaron muchas milongas. Saura, por otra parte, ya había tenido contactos con músicos argentinos en experiencias fílmicas anteriores.
En realidad, el principal valor de la película estriba en la coreografía de Juan Carlos Copes, Carlos Riverola y Ana María Steckelman.

Saura dudaba entre hacer un musical de tipo documental, como Flamenco o un film argumental. Se decide por esto último: contar el tango a través de cierta dramaturgia: una historia pero que resuma en sí algunos elementos esenciales de las letras de tango. Se plantea así que el protagonista va a ser un reflejo de su propia problemática como director, al afrontar una película sobre tango: Cómo hacerla, con qué músicos, qué coreografía y qué historia.
El argumento es puro metacine: La filmación de un documental sobre el tango que intenta relatar pasajes de la historia argentina y la peripecia de su director, Mario Suárez (Miguel Ángel Sola) abandonado por Laura (Cecilia Narova), que encuentra refugio en su trabajo hasta mudarse al estudio donde se rueda el documental y se enamora de la amante del principal productor, que es un mafioso. Los elementos, tal como van apareciendo en la película serían: Buenos Aires, el conflicto amoroso (abandono, celos, otro amor, desafío…), muerte, baile, milonga, Gardel, emigración, impacto del tango en los diferentes estratos de la sociedad argentina: niños, Tita Merello, Represión…
Una vez escrito el “escenario”y elegidos diferentes tangos, le faltaban uno con percusión, otro en que hubiese un triángulo o ménage a trois, otro en blanco y negro para dos danzantes masculinos y un último con ritmo pujante, en homenaje a Pugliese. Schrifin los compone en Los Ángeles, más una cantata para la escena de represión, lo que unido a otros tangos que suenan en la película ya existe una base para la realización.
En la danza encuentra remembranzas del candombe, el vals criollo y, por supuesto, la milonga. Con los coreógrafos, Saura quiere trascender el tipismo del tango y sus motivos habituales Una mezcla de mística y sensualidad compleja.

Él ya había trabajado con el flamenco, con el que hay ciertas similitudes (orígenes, mezcla de músicas…), pero en el tango Saura procura que la cámara participe en la coreografía y busque su propio ritmo,que en el tango es único, al tiempo que se utiliza la luz y las transparencias. En todo el cine del realizador aragonés luz y  fotografía alcanzan gran importancia.

Secuencias de la película

Buenos Aires, al amanecer, visión aérea de la ciudad. Tango: Los inmigrantes

Metacine: El director piensa en su propia película. Quién hubiera dicho cantado por Adriana Varela.

Primer tango bailado: con un bello contraluz que termina porque el protagonista apuñala a la chica en su visión.
Escena entre Mario en la cama y Laura, que vuelve por un collar.
El director, Mario, ha sido abandonado Se va a vivir al estudio.
Prueba de bailarines mientras se toca el piano y un dúo (Viviana Vigil y Héctor Pilatti) canta un vals criollo: Flores del alma

Conversación sobre la luz.

Varios bailarines en algo parecido como una milonga: Quejas de bandoneón, Picante (milonga), El choclo.
Tango en un salón mientras habla con uno de los productores, que quiere algo sencillo y eficaz. Allí se le pide que baile un tango, Recuerdo, al maestro Carlos Nebbia (Copes), que saca a una rubia muy buena (Lorena Yacono).


El empresario del cabaret pide al director que le haga una prueba a su novia. Suena El choclo.
Pruebas de baile
Gardel en una pantalla canta Arrabal amargo. Le observan ensimismados, el director y dos ayudantes.
La ex mujer y su nuevo amante (Carlos Rivarola), sobre fondo rojo, bailan Tango para percusión. Copes saca en los ensayos a la novia del empresario, bailan  Juan Carlos Copes y Mario le dice que le enseñe un número .
Preparación con el fotógrafo y el coreógrafo sobre la escena de los emigrantes.
Toca el Nuevo Quinteto Real A fuego lento
Va a buscar al cole a su hijo (que también es él de crío), con otros dos –un músico y Copes, creo-. Los niños tienen clase de tango, que bailan en bata. La yumba
Más ensayos. En grupo, unos chicos, y luego una mujer de rojo (Elena-Mia Maestro) con un bandoneón y una guitarra sobre fondo azul muy bello baila Nostalgias.


Niños también ensayando: Caminito. Un fragmento de Mercado de Abasto con Tita Merello cantando «Se dice de mí». En el estudio, le hace dúo Roxana Fontán.
El hijo de Mario bailando con la hija del viejo bailarín del colegio.
Ensayo del desafío a cuchillo, con implicación emocional
Ensayo de baile a tres con la mujer y la nueva. Se retan entre ellas. Tango del desafío.


Mario quiere hablar con ella y le dice que le invite a cenar. Lo hacen. Ella se va en un coche.
Mario, el director, quiere imbricar su propia historia en la de su película. ¿Se enamora o es una tabla de salvación? El monólogo en el estudio, sus reflexiones ante el espejo quedan un poco ridículas: “¿Será posible contar la historia de otra manera?” y “¿Qué es la inspiración? sino trabajo, trabajo, trabajo”.
En una pantalla aparece otra pareja (Lucas Galera y Sabrina Morales) mientras suena un tango tocado a lo antiguo, Zorro gris, con flauta. Es, musicalmente, de los más bonitos. Mario pone el ventilador para que se muevan todos los vestidos colgados en perchas.

Aparece un camerino donde hay chicas vestidas a la usanza de los veinte. Dos se ponen a bailar Tango Lunaire de Schriffin. Son la primera mujer y la otra. Aquella hace el papel de hombre. Terminan dándose un beso.
La cámara vuelve a Mario que estaba detrás manejando el ventilador y en las pantallas ve una silueta femenina que se acerca a él. Es ella. Va sobrada y le dice que se siente. Canta (mal). Se pone encima de las rodillas de él. Se besan. Se corta la escena para dar paso a dos grupos masculinos de bailarines, unos de blanco y otros de negro. A sus respectivos frentes, Julio Bocca y Carlos Rivarola, bailan Calambre.


Andan buscando una coreografía sobre la represión basada en los grabados de Goya. Aparece en fondo rojo y con los bailarines silueteados en negro. SIN MÚSICA.
Mario habla en la cama con ella sobre la represión. Ella le cuenta el miedo que tiene a Larroca.
Un grupo de bailarines de uniforme gris y bota militar se entregan a una danza con música y pasos amenazantes. Arrojan muertos desnudos a una fosa común. Es otra metáfora de la represión que se funde con el miedo de ella. El tango que suena es piazzolesca y moderno. Siguen escenas de violencia y bailarines como torturando a unas mujeres. Es la coreografía de la dictadura.
Los financiadores, entre los que se halla Larroca, han presenciado la coreografía y no les gusta. Tratan de que Mario la atenúe. Discuten pero el impone su criterio.
Se encuentran Elena y Larroca. Él le ruega. La escena se parece mucho a la del principio. Ella le dice que nunca le quiso.
La película es más bien coreografía. Con música del Nabucco de Verdi aparece un grupo numeroso de gente que llega con maletas. La emigración. Suena al fin un tango y empiezan a bailar Corazón de oro. La orquesta se parece a la de Filiberto. Luego, el ritmo se transforma en milonga.
Suena La cumparsita, que bailan Copes y Laura.

Aplauden, los espectadores, el director, los financiadores, el staff…
Bailan ahora todos los bailarines. Un malevo arrebata a Elena, al que está bailando con ella. Aparecen los rastros aterrados de Mario y Larroca y un puñal se clava en ella, mientras el mafioso grita: “¡No!”. Acude presuroso el director y cuando ella está exánime entre sus brazos, de pronto exclama “¿Cómo salió?” Todos aplauden y ellos se dan besos.
Final abierto. El estudio en color tango que va cambiando a morado y ocre.

 

 

 

*Javier Barreiro ha publicado cerca de seiscientos artículos y dictado más de doscientas cincuenta conferencias e impartido cursos en universidades de Europa y América, además de promover exposiciones y muy diversas empresas culturales. Fue vicepresidente (2006-2008) de la Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) y, en la actualidad, lo es de ARPAMS (Asociación para la Recuperación del Patrimonio Aragonés Musical y Sonoro). Desde 2005 dirige el Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos, promovido por la AAE y las instituciones aragonesas. Sus trabajos versan fundamentalmente sobre la literatura y la música popular del siglo XX (cuplé, tango, revista, género chico, copla, canción española, canción melódica…). En la actualidad sus actividades se enfocan hacia la bohemia, la antigua discografía española, las grandes figuras de la cancion española, los autores y temas heterodoxos en la literatura (alcohol, drogas, suicidio…) y la búsqueda bibliográfica de obras y autores olvidados de los dos últimos siglos. Es coleccionista de libros, revistas, partituras y discos antiguos.

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