berni 7 abril, 2015

Hacía no mucho habíamos arribado a Madrid con nuestros sueños. Viajeros con su música a cuestas, para llevar a festivales de música y poesía organizados por personas desconocidas, contactadas a la distancia, gente del mundo de la cultura Mediterránea: Marroquíes, Tunecinos, Calabreses, etc…

Se acercaba la Pascua 2014 y para ir llegando a Marruecos para la fecha estipulada de fines de abril, pasaríamos sin falta por la hermosa Granada, pero con pocas expectativas de poder obtener boletos para visitar la Alhambra, lo cual dejaría ese sueño para un futuro viaje. Teníamos que cruzar a Tánger si queríamos estar en Fes para el Festival del Libro Mediterráneo, y decidimos hacer el cruce desde Tarifa hacía ese otro continente donde nos aguardaba una lengua y cultura desconocida pero para nosotros fascinante como pocas, el árabe de Marruecos.

Llegamos al puerto de Tánger pasado al mediodía y al intentar salir del ferry comenzamos a encontrarnos con la realidad marroquí. Para desembarcar y entrar a la aduana marroquí necesitábamos que un oficial a bordo del mismo barco nos firmara una autorización a cada uno de estos tres argentinos que cruzaba el estrecho. Aparentemente la información acerca de ese trámite para todos los pasajeros, había sido emitida por altoparlante, seguramente en árabe y en francés. Asi también nos explicó el oficial de aduana luego, pero quien hubiera prestado atención a un detalle tan insignificante frente al asombro y la emoción que nos provocó la inmensidad del Mediterráneo entre España y Marruecos! Así que allí se fue Silvia, la única del trio que hablaba francés, para encontrar al oficial de a bordo y conseguir firmarnos los permisos para poder entrar al país, mientras los otros dos Argentinos esperábamos en una gran manga a unos 10 metros de altura desde donde podíamos ver el recorrido que hacía Silvia y el movimiento de pasajeros bajando y subiendo al barco como viaje acostumbrado para muchos menos para nosotros. Luego de un rato largo de espera, allá volvía Silvia apesadumbrada por el largo recorrido blandiendo los papelitos firmados que nos dejarían finalmente entrar a esa tierra que ya adivinábamos mágica y generosamente dadora de antiguas enseñanzas para nosotros occidentales. Salimos de la aduana y tomamos un taxi. Al subir, el taxista hizo síntesis rápidamente “Marruecos 15 millones personas, derecha Atlántico, izquierda Mediterráneo” (hay que aclarar que Marruecos en realidad tiene más de 35 millones de personas según nos indica nuestro amigo Hicham). 8 minutos después arribamos al hotel.

Desempacar y salir a recorrer la medina (la ciudad antigua) fue la consigna y así lo hicimos. Ni bien comenzamos a caminar, un chico comenzó a seguir nuestros pasos y a fuerza de sonrisas, buena disposición y simpatía finalmente aceptamos como guía a Odman, o Outman , según nos pareció en su acento indefinido por la cantidad de idiomas que podía entender. Y él nos aceptó a nosotros como turistas! Un poco en inglés, otro poco en castellano, mucho en francés este niño de 11 años nos llevó por más de 5 horas por todos los recovecos de la medina aún cuando estaba anocheciendo, contando un poco de historia, y preguntando mucho sobre Argentina. Luego entendimos que él se iba cruzando con otros adolescentes – tal vez muchos ya no hacían de guía – y a estos Outman les informaba en su lengua madre para donde nos dirigíamos con él, para que estos le dijeran a sus padre y madre su localización. De esa manera ellos podían saber todo el tiempo donde andaba el hijo, a través de esta red de chasquis!

Outman

Cuando Outman se enteró que éramos músicos y que estábamos interesados en la música de Al-Andalus, empezó a canturriar con una preciosa vocecita de niño que ya pronto será más grave, pero con los juegos de modulación típica del canto y la música árabe. Nos deleitó con encantadoras estrofas que nos transportó a otros tiempos. Pero este niño nos reservaba una experiencia que sería de allí en mas, uno de los momentos más inexplicablemente onírico de todo nuestro viaje. Outman dijo que él conocía a unos intérpretes de música Al-Andalus pero que temía podrían no estar disponibles ya dada la hora. Así fue como caminando nos encontramos finalmente con una puerta abierta hacia lo que no entendíamos si era un bar o un museo. Pronto aprendimos que era un “club de IMG_5533músicos andalusies” de nombre Les Fils du Détroit, con algo de bar y otro tanto de museo! Afuera nos recibió un hombre desdentado que apenas podía hablar, con alguna importante dificultad en las cuerdas vocales, como si hubiera sufrido una intervención que lo dejó con una severa afonía. Nos indicó que nos sentáramos, y vimos con él a otros cuatro o cinco hombres, IMG_5532en la parte opuesta de la habitación, hablando entre ellos. Apenas nos vieron entrar tomaron sus instrumentos y comenzaron a tocar música…. celestial. Laud, derbake, violines, riq. Nos quedamos profundamente sorprendidos, sin capacidad de reacción: para tres extranjeros ávidos de cultura lugareña, encontrar esa perla en la medina de Tánger desde el primer día de paseo, no podía habernos dado una mejor bienvenida a Marruecos! Pronto supimos que encuentros como este llenan a un viajero de profundo agradecimiento a la vida, al desapego y a los sacrificios necesarios para vaciarse de lo conocido y abrirse a un nuevo lugar que te colma infinitamente más de lo esperado.

Mientras tanto, el hombre desdentando que hacía de portero, había comenzado a calentar agua para preparar té a la menta, añadiendo algo más en los vasitos: pétalos de azahar. Por lo visto todo nos estaba preparando para un momento poético entre lo más exquisitos. A pesar que ya habíamos tomado 3 veces en el día Te a la menta, algo como tomar mate para un argentino, volvimos a hacerlo esa tardecita. Esa es la manera de pagar el show que te brindan esos músicos de Tánger y “té a la menta por música” nos pareció un excelente intercambio. Luego de dos o tres canciones le dijimos por medio de Silvia que éramos músicos, y que Claudia quería cantar para ellos. Ocurrió otro bello momento que también compartimos en exclusiva para Ustedes lectores de Mediterruño, junto con 5 minutos de música andalusí instrumental y cantada por Les Fils du Dètroit.

A un año de aquella poética tardecita de abril 2014, y como increíble corolario del encuentro con ese niño y esos músicos de la kasbah de Tánger, compartimos con nuestros lectores otros dato. Hace algunas noches, mientras íbamos terminando la presente edición de nuestra revista, descubrimos leyendo viejos mensajes dirigidos a nuestra fan page de Facebook, que el laudista de Les Fils du Detroit – el músico que más se dirige a los turistas tal como muestra el vídeo- nos había escrito un mensaje allá por Marzo 2013, un año antes de nuestro viaje!!!! El mensaje privado nunca había sido leído por nosotros hasta ahora, ya que estaba algo escondido entre las notificaciones. El amigo, nos enviaba en aquel entonces en adjunto el curriculum de un músico aun hoy totalmente desconocido para nosotros. ¿Porqué lo enviaba? ¿Cómo es que nunca nos llamó la atención ese mensaje, y mas intrigante que todo lo demás? ¿Cómo es posible que al año siguiente “caímos” justo en un lugar del norte de África donde el remitente de aquello, toca para los turistas desconocidos como nosotros a cambio de unas sonrisas amistosas y una taza de te a la menta con pétalos de azahar??!!!!

Presentación del proyecto

El joven amigo que pronto pasó a ser el manager del grupo, el amigo Khattabi Hicham nos cuenta que él mismo fue uno de los ciudadanos de Tánger en sorprenderse por la existencia de esta agrupación, que no recibía ayuda oficial alguna y todavía lucha por su supervivencia.

El lugar

Abdelmajid El Mouedden
Abdelmajid El Mouedden

En la mañana como al atardecer, de manera inesperada, podrás escuchar algunas canciones cantadas en Árabe, y alegres aplausos provenientes de este pequeño lugar. Si te acercas, seguramente encontrarás el lugar lleno de gente. Estamos hablando de música Arabo Andalousa, asi que si aún hay lugar, toma asiento y tomate un té. Mientras saboreas tu vasito de te a la menta, la improvisación en vivo, comienzan las melodías Arabo-Andalousas y te arrastra siglos atrás en el tiempo.

Estás en el Circulo de Música Arabo Andalousa, y los músicos son Les Fils du Detroit (Los Hijos del Estrecho) en lengua española. Es esta una experiencia sin tiempo, única, rara y maravillosamente autentica.

Les Fils du Detroit es una asociación que cumple 40 años, de la cual muchísimos músicos formaron parte, algunos de los cuales ya no son miembros activos pues se fueron a vivir a Francia, España, Bélgica. Es una asociación nacida gracias a algunos amigos apasionados de música. Sus fundadores son Abdelmajid el Mouedden y Abdelmajid el Amarti, Abdelhamid El jouhayni, Abdelslam Benabdellah, Abdelsalam el Hamoumi, Hassan el Bouenani, Nourredine él laroussi, Hmed Acharki, Mokhtar Biruch y muchos otros.

Sin embargo, hace décadas, Abdelmajid el Mouedden es quien sigue allí, tal como dijo en la tv Nacional Marroquí 2M, “puedes quitarme la comida, el dinero, puedes quitarme todo pero no mi asociación”

Los fundadores tuvieron la idea de crear un lugar donde poder tocar juntos, improvisar con otros músicos y simplemente pasar el tiempo juntos tomando el te. Querían lograr una dimensión y una apariencia distinta a otras asociaciones en su país. La mayoría de asociaciones musicales solo tocan en matrimonios o eventos donde por supuesto se les paga. La primera regla de nuestra asociación es abrir la puerta de la música a gente de todo el mundo. El propósito es el de transmitir y compartir esta música para que sobreviva. Por ello decidieron encontrar un lugar donde cada visitante o residente en Tánger pueda sentarse y escuchar Música Arabo-andalousa de la mano de un te calentito. Hoy, ellos están en la plaza central de la vieja ciudad, la Place du Mechoir, frente al Museo de la Kasbah, una plaza por la que pasan todos los turistas de Tánger.

Los integrantes

Los músicos que integran la asociación hoy, todos nacidos en Tánger son :

  • Abdelmajid El Mouedden (interprete de laud o Oud, y Tar,) nacido en 1945, padre y abuelo, ex docente y empleado estatal, pero antes que nada músico. Hoy, es el presidente de Les Fils du Detroit.
  •  Abdelwahed Senhaji (interprete de Ney, Oud, Darbouka), nacido en 1956, soltero, flautista profesional como ocupación, estudió en el conservatorio y viajó alrededor de mas de 35 países (México, India, Egipto, Rusia, etc….) con la agrupación ”Ensemble Ibn Arabi”. Se unió a Fils du Detroit en el 2000 y toca con ellos cuando no está de gira con su otra banda.
  • Driss Zriba (interprete de Kamanja), nacido en 1952, padre y abuelo, fue taxista y siempre parte de la banda.
  • Mohammed Rachid Hlimi (interprete de Kamanja,Oud, Tar, Darbouka), nacido en 1955, padre y abuelo, conoce a Abdelmajid desde la niñez, y parte de la asociacion desde 1998.
  • Laarbi Ghnino (interprete de Tar y Derbouka ) nacido en 1942, padre y abuelo, ha trabajado como músico en restaurantes y siempre perteneció a la asociación.
  • Laarbi Ghanay (interprete de Darbouka y Tar), nacido en 1955, padre y abuelo, fue electricista de autos y se unió a la banda hace 5 años, pero conoce a todos los integrantes del grupo desde hace 25 años.
  • Abdelhamid El jouhayni (interprete de Darbouka y Tar), nacido en 1947, estudió en el conservatorio y siempre trabajó en el mundo de la música, con diferentes bandas. En Septiembre tocó en el “l’institut du monde arabe”.
  • No nos olvidamos de Hassan Bader, nacido en 1943 y fallecido en Julio 2014, marinero, pescador y gran cantante de Les Fils du Detroit. Era el espíritu de la banda, siempre invitaba a la gente a entrar al mundo de Les Fils du Detroit con su sonrisa y puro carisma. Su voz la agilidad de sus dedos sobre la darbouka quedaran inmortalizados en el último álbum, en el último track Malek Hayran.

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Hicham Khattabi (Manager) ha nacido en Tánger en 1983. Se unió a la asociación hace 4 años, luego de volver de París donde realizó estudios de arquitectura. Hoy trabaja como arquitecto y en su tiempo libre hace todo lo imposible para promocionar la asociación. Como marroquí de Tánger, dejó París porque su sueño siempre había sido ver a su ciudad tal como había sido cuando ésta poseía un status internacional y tal como en los tiempos en que era capital de la «generación beat».

Luego de 30 años oculta entre África y Europa, Tánger está recobrando de a poco su fama cultural. Él no estaba equivocado; ocurrieron muchas cosas en estos 4 años desde el punto de vista cultural y su objetivo como manager de Les Fils du Detroit es que ellos puedan beneficiarse de este caldo de cultivo para expandir y compartir su conocimiento con el mundo.

La Orquesta

Desde hace más de 35 años, cada mañana y tarde, aproximadamente a las 11am y las 6:30pm, en el corazón de la Kasbah de Tánger, escuchamos como un ritual el crujir de las pequeñas puertas y de las persianas de madera del lugar de los “Hijos del Estrecho”. Al caer la tarde, las siluetas de los siete hijos de la ciudad se salen a la acera avanzando lentamente por la gran plaza. Laarbi saca uno por uno, en las antiguas baldosas de cerámica, los pequeños utensilios que serán utilizadas por él para preparar el té a sus invitados de la noche. Uno de los músicos irán a la fuente para llenar la lata de agua. A continuación, se escuchan los primeros sonidos, en particular, la pandereta que golpean de forma automática, como para comprobar que funciona. Driss, un taxista “redimido” se apodera de su violín, seguido de Rachid. Abdelwahed lleva su flauta a la boca y Abdelmajid toma su oud. Tienen en su memoria la magnificencia de la era Arabo Andalousa. Una rápida mirada para ponerse de acuerdo, y los instrumentos ya comienzan a responder armónicamente, como cuando se trata de viejos amigos que no necesitan hablar para entenderse entre sí. Estos momentos de gracia se abren a todos, sean músicos o no, lo de Marruecos o del fin del mundo.

El coro de LES FILS DU DETROIT

Todos los domingos, dos generaciones con diferente forma de vida se reúne en esta pequeña habitación, en el corazón de la vieja ciudad internacional. Un encuentro que lleva la señal de la transmisión de un patrimonio. El encuentro de Les Fils du Détroit con sus hijos del corazón, jóvenes de Tánger inspirados por estas melodías que son parte de la historia de la ciudad. Estos estudiantes recibieron la bienvenida de Abdelmajid quien les quiso enseñar su pasión por la música Arabo Andalousa. Los niños y las niñas, uno al lado del otro, se mece al son de los instrumentos y las voces. Los jóvenes y los viejos se comunican y comparten en total armonía.

La canción que puede ser escuchada, Wahed Ghouzayal, fue cantada por el coro y tocada por Les Fils du Detroit. Es una vieja canción procedentes de Argelia, el estilo de música arabo-andalousa que se llama Gharnati. Pero la forma en que Les Fils du Detroit la interpretan, es diferente. De hecho las composiciones árabe-andalousas se pueden tocar de diferentes maneras.

Eventos y Proyectos

Expusimos nuestro trabajo en París, en La Gaite Lyrique,y tuve la oportunidad de compartir el espíritu de Les Fils du Detroit con muchas personas, a través de una película de 3 horas que se proyectó durante 4 días. Hoy el parisino puede escuchar esta música gracias al álbum que hemos producido para este evento y en memoria de Hassan Bader. Incluso tuvimos la oportunidad de presentar nuestro trabajo a Jack Lang, el fundador de Le jour de la Musique, y anterior ministro de Francia. El último evento que hicimos, fue una experiencia con Sandra Amarie, con quien se intentó hacer una fusión arabo andalousa / blues para la nueva exposición de Tánger en Las chicas, un tienda creativa o concept store, cerca de la Kasbah.

El equipo de gestión está trabajando codo a codo con Les Fils du Detroit para ampliar aún más su alcance y mejorar la experiencia. Un live-Streaming como también la renovación de la tienda son nuestros principales objetivos. Se lanzará pronto una campaña de crowdfunding para proporcionarnos la financiación necesaria.

Musica ARABO ANDALOUSA

Los instrumentos musicales -Arabo Andalouses son el Oud (laúd), Kamanja (Violín), el Tar (pandereta), Darbouka, el Ney (flauta) y en algunos casos Kanoun (cithare). La música arabo-andalousa es la herencia de tres estilos: la música cristiana que se tocaba en España y Portugal, antes de la Reconquista; la música afro-berebere; y la música árabe procedente de Bagdad antes del siglo IX. Es gracias al gran maestro y brillante músico Ziryab que se sentaron las bases de esta música. Ziryab es autor de miles de composiciones y podemos decir que es así como la música Arabo Andalous comenzó. En ese momento, el califa quería un lugar donde siempre hubiera música 24 horas al dia. Así se creó la noubat que significa «un viaje», una rotación. Cada hora cambiaba la orquesta, así es que en la música Arabo Andalousa hubo 24 noubat para las 24 horas del día. Pero 700 años después, sólo 12 noubat sobrevivieron. Eso por eso que es tan importante compartir esta música con todo el mundo, aún más hoy que podemos cargar todo a través de internet.

Los Buena Vista Social Club no es su apodo, es sólo que estoy acostumbrado a llamarlos así en referencia a los viejos y famosos músicos de Cuba, ya que también los miembros de Les Fils du Detroit están bastante viejos. Y yo en realidad debo dejar de llamarlos así, porque son los hijos del Estrecho”.